1- Falta de oración. El tiempo de comunión con Dios disminuye o desaparece (1 Tes 5,17).
2- Negligencia en la lectura de la Biblia. La Palabra de Dios ya no es una prioridad en tu vida
(Sal. 119:105).
3- Pérdida de interés en la iglesia. Disminuye el deseo de participar en actividades y comunión con los hermanos (Heb 10,25).
4- Mayor tentación. El pecado comienza a parecer más atractivo y frecuente (Santiago 1:14-15).
5- Falta de paz espiritual. Aumentan los sentimientos de ansiedad, desánimo y vacío (Jo 14:27).


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