¿Alguna vez te han ofendido en tus relaciones? ¡Probablemente sí! Entonces esta palabra es para ti.
Cuando alguien nos ofende, nuestra primera reacción es beber la copa de la ofensa. Es un veneno con sustancias extremadamente tóxicas para nuestro cuerpo.
Esta copa contiene: tristeza, dolor, ira, odio y venganza.
Lamento decir que si la bebiste, te contaminaste con todos estos sentimientos malignos que solo te harán daño.
Existe un antídoto que puede curar los efectos de estas sustancias en tu vida. ¿Sabes cuál es? ¡El perdón!
Cuando perdonas, estas sustancias tóxicas se liberan automáticamente, dejando de traer muerte a tu vida y trayendo sanación a tu cuerpo, alma y espíritu. La copa del perdón contiene alegría, paz, amor y reconciliación. Recuperas la paz interior que tenías antes de beber de la copa, y ahora comienzas a experimentar lo que dice el Salmo: «Preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos; unges mi cabeza, y mi copa rebosa». Frente a tus enemigos, disfrutas del gozo y la unción de Dios, porque el veneno ha sido eliminado y rebosas de amor y ya no de ofensa. No bebas de la copa de la ofensa, sino de la copa del perdón y disfruta de la vida plena y abundante que Dios ha preparado para ti.







