¿Has convivido alguna vez con personas que querían cambiar el Evangelio, la Iglesia y su entorno?
Vivir con un rebelde es abrirse a escuchar un evangelio distorsionado, siempre basado en sus propios deseos y voluntad.
Son personas que no saben vivir en comunidad, pero quieren una comunidad a su servicio.
No debemos olvidar que somos un cuerpo, un cuerpo unido y amoroso, ¡bajo un mandamiento de unidad!
¡Así es como debemos caminar!


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