Advertir sinceramente a alguien de que está perdiendo el rumbo, aunque no le guste, es mucho más importante que intentar complacerle y no decirle lo que necesita oír.
Eso sería como ver cómo se ahogan y no hacer nada.
A veces, una reprensión puede parecer muy dura, pues deja al descubierto los defectos de la persona reprendida y su orgullo queda herido.
Sin embargo, es necesaria, para que el que duerme el sueño de la muerte, es decir, el que descuida la fe, no pierda su mayor bien.
¡El que ama corrige!
“Más vale ser reprendido con franqueza que ser amado en secreto. Más confiable es el amigo que hiere que los abundantes besos del enemigo.” Proverbios 27:5-6


No hay comentarios:
Publicar un comentario