miércoles, 14 de enero de 2026

EL OBRERO Y BILLY GRAHAM

 


Una simple actitud pudo cambiar la historia del cristianismo en el mundo.

Quizás nunca hayas oído hablar de Mordecai Ham. Fue un predicador estadounidense de avivamiento en tiendas de campaña, activo a finales del siglo XIX y principios del XX. Nunca fue famoso, no escribió libros, no tuvo un programa de radio y nunca visitó la Casa Blanca.

Pero en 1934, estaba predicando en una tienda de campaña en la ciudad de Charlotte. La tienda estaba llena. Dos niños de aproximadamente 14 años pasaron por allí y escucharon a un predicador hablar sobre el amor del Padre. Curiosos, decidieron entrar.

Al buscar lugares para sentarse, no encontraron ninguno disponible. Entonces dieron media vuelta y comenzaron a marcharse. Fue en ese momento cuando un obrero, cuyo nombre nadie conoce hasta hoy, corrió tras ellos, agarró a uno de los niños por el brazo y le dijo:

“Vuelvan. Voy a encontrar dos lugares para ustedes”.

Pidió a algunas personas que se apretujaran un poco y acomodó a los dos jovenes juntos.

Ese día, ambos entregaron sus vidas a Cristo.

Uno de esos niños se llamaba Billy Graham, quien se convertiría en el mayor predicador del Evangelio del siglo XX, llegando a decenas de millones de personas en todo el mundo.

El otro era Grady Wilson, quien más tarde ayudaría a Billy Graham a organizar sus grandes cruzadas evangelísticas.

Ellos cambiaron el mundo.

Pero presta atención a esto:

No fue Billy Graham.

No fue Grady Wilson.

No fue Mordecai Ham.

Fue un obrero anónimo, un hombre sencillo, que se dio cuenta de que dos adolescentes se alejaban y decidió actuar. Les dijo: “Volved, voy a buscaros un sitio”.

Ahora, mi querido hermano, comprenda algo profundo:

Su trabajo no es cambiar el mundo entero. Su trabajo es cambiar el mundo de alguien.

Usted y yo, de esta generación, tenemos una misión: llevar a Jesús dondequiera que estemos.

En el trabajo, en la calle, en la iglesia, en la vida cotidiana.

Hoy, dígale al Señor con sinceridad:

“Jesús, puedes contar conmigo”.

 

 

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario