Abandona este hábito pecaminoso.
No seas cómplice de los chismes.
De cuando en cuando nos encontramos participando en una ronda de chismes.
Vigila y actúa, porque si no vigilamos nos encontraremos entre los que chismean o se compinchan.
Medidas que podemos tomar para evitar la connivencia con el chisme.
Preguntar al chismoso:
"¿Qué podemos hacer para ayudar a esta persona?".
Luego decir:
"Lo siento, pero me siento incómodo con esta conversación".
Si el chismoso sigue, di:
"¿Sabe la persona que me lo estás contando?".
¿Has ido a hablar con ella en privado?
Para asegurarte de que el chismoso es comprensivo, díselo:
"Si fulanito supiera que estamos hablando de él, creo que se enfadaría mucho".
Pregúntale al chismoso
"¿Glorifica al Señor este tipo de conversación?".
El chisme es un excelente ministerio a favor del diablo contra los hermanos, la Iglesia y revela la idolatría de los que hablan y de los que escuchan.


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