El principal propósito del Evangelio no es simplemente librarnos del sufrimiento presente, sino librarnos del sufrimiento eterno.
Esta es una verdad profunda que debemos considerar.
La Biblia, en 1 Juan 5:11-13, dice: "Y este es el testimonio:
Dios nos ha dado vida eterna, y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida". Este versículo es un poderoso recordatorio de que la verdadera vida, la que trasciende las dificultades y dolores de este mundo, está sólo en Jesucristo.
A menudo buscamos un alivio inmediato a nuestras aflicciones. Queremos escapar de las adversidades a las que nos enfrentamos a diario. Sin embargo, el Evangelio nos enseña que la atención no debe centrarse sólo en el alivio temporal, sino en la esperanza eterna que encontramos en Cristo.
Cuando decimos que "el que tiene al Hijo tiene la vida" estamos afirmando que nuestra verdadera seguridad y esperanza radican en la relación que tenemos con Él. Es esta conexión la que nos garantiza la vida eterna, independientemente de las tormentas que podamos afrontar aquí y ahora.


No hay comentarios:
Publicar un comentario