Reflexionemos:
• Tu relación con Dios es tu responsabilidad personal.
El pastor puede guiarte, pero tu compromiso con tu fe y tu crecimiento espiritual es autónomo.
• Si el pastor te busca constantemente, podría interferir con tu proceso de tomar decisiones maduras y personales. La madurez espiritual no se desarrolla por depender de otros, sino cuando decides por ti mismo acercarte a Dios.
• El crecimiento en la fe funciona mejor cuando nace de una decisión voluntaria y genuina. No se trata de que alguien te obligue o te recuerde constantemente asistir a la iglesia o buscar de Dios.
• La motivación para crecer espiritualmente debe nacer del deseo genuino de buscar a Dios y trabajar en tu vida con Él. Es un anhelo interno, no un compromiso impuesto.
• Si sientes que solo asistes a la iglesia porque el pastor te llama o porque te sientes obligado, es probable que ese crecimiento no sea duradero. La relación con Dios debe estar basada en el amor, no en la presión.
• A veces necesitas tiempo para procesar lo que Dios te ha estado mostrando. Los pastores respetan este espacio, pues entienden que los procesos personales requieren reflexión y entrega sincera.
Un pastor no es un salvavidas constante, es un guía en tu camino, pero depende de ti caminar.
Tu desarrollo espiritual no puede depender de un recordatorio externo constante, sino de la transformación interna que proviene del Espíritu Santo. Los pastores te vamos a llamar y a buscar, pero cuando no lo hagamos, espero que este “post” te haga entender el porqué.
Así como no esperamos que el médico o el mecánico vengan a nuestra puerta, sino que nosotros vamos a ellos cuando lo necesitamos, seamos conscientes de que debemos buscar al pastor cuando necesitamos dirección espiritual. No es orgullo, es reconocer que el primer paso siempre es nuestro. Cuando es nuestro ese primer paso, el crecimiento es inminente.
-Reflexiones de un joven pastor


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