No hay dolor que dure para siempre,
Ni noche que se resista al amanecer.
Dios ve cada lágrima que cae de tu rostro,
Y ya prepara tu renacimiento.
El sol brilla más después de la lluvia,
El silencio ahora no es abandono,
Es Dios susurrando: "Te fortalezco".
Los ojos brillan más después de las lágrimas,
El corazón late más fuerte después del dolor.
Hay un propósito en cada batalla,
Y en cada caída, un nuevo valor.
La noche oscurece el mundo entero,
Pero es sólo el preludio del amanecer.
Confía - Dios escribe perfectamente,
Incluso cuando no puedes verlo.


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