Señor, Dios mío
acudo a ti con el corazón afligido,
sin comprender las razones del dolor,
pero seguro de que tú eres el mismo
fiel, presente y amoroso.
Incluso cuando todo parece oscuro,
sé que el sol no ha dejado de existir,
sólo se ha escondido por un tiempo.
Así es tu luz -
incluso cuando no puedo ver, me rodea.
Seca mis lágrimas, Señor
fortalece mis pasos cansados,
renueva mi fe vacilante.
Enséñame a esperar en ti
sabiendo que ninguna tormenta es eterna,
y que tu tiempo es perfecto.
Tú eres el Dios que convierte las lágrimas en sonrisas,
las noches en mañanas,
las heridas en testimonios.
Confío en ti, incluso en el silencio
porque sé que estás conmigo
y que nunca me dejarás solo.
En ti descanso
en ti espero,
en ti confío.
Amén.


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