miércoles, 12 de agosto de 2026

5 razones por las que no deberías entregar tu diezmo en la iglesia

     


 

Así es.

Hoy voy a hablar de las cinco razones por las que no deberías entregar tu diezmo.

La primera…

La segunda…

La tercera…

La cuarta…

Y la quinta…

Ninguna.

 

De hecho, sé lo que muchos están buscando.

No es una respuesta.

Es una justificación.

Y las excusas son siempre las mismas:

«Eso era parte de la Ley».

«Es cosa del Antiguo Testamento».

«Dios solo quiere el corazón».

«Hay muchos pastores deshonestos».

«El diezmo era comida, no dinero».

«El diezmo era para las viudas».

 

Quizá tú tengas otras.

Pero date cuenta de una cosa:

Cuando alguien quiere obedecer a Dios, busca la verdad.

Cuando no quiere obedecer, busca argumentos.

Puedes ver diez vídeos.

Leer veinte artículos.

Escuchar a decenas de predicadores.

Si tu corazón ya ha decidido no ser fiel, ninguna explicación será suficiente.

 

Porque el problema nunca ha sido la falta de conocimiento.

El problema es quién gobierna tu corazón.

Jesús dijo:

«Donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón».

El diezmo nunca se ha tratado solo de dinero.

Se trata de quién es el Señor de tu vida.

Se trata de fidelidad.

Se trata de gratitud.

Se trata de reconocer que todo lo que tenemos proviene de las manos de Dios.

Mientras el dinero mande en tu corazón, siempre habrá una nueva excusa.

 

Pero cuando Cristo sea realmente el Señor de tu vida, la pregunta dejará de ser:

 

«¿Cuánto tengo que dar?»

Y pasará a ser:

«Señor, ¿cómo puedo honrar a Aquel que ya me lo ha dado todo?»

 

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