martes, 30 de abril de 2013

USE SABIAMENTE TUS CONOCIMIENTOS



Toda las semanas, un viejo granjero tomaba un tren para ir a la ciudad, para depositar en un banco el dinero de la cosecha.
Hacia eso durante muchos años y regresaba en la tarde en el mismo tren.

En el viaje de regreso, era también habitual la presencia de un profesor universitario, que disfrutaba del viaje leyendo libros, corregía las pruebas ó preparaba una prueba para aplicar en las clases

Con eso él estaba distraído y no sentía que el tiempo pasaba.
En uno de estos viajes, el maestro se olvidó su maletín en la escuela y quería buscar algo para estar distraído.

Entonces decidió entablar una conversación con el viejo granjero que siempre lo miraba en el tren.
- Buenas tardes - saludó al profesor.
Después de decir su nombre, añadió:-Yo soy un profesor universitario, tengo cinco diplomas, hablo seis idiomas y soy bien viajado, conozco todos los continentes.

Y tú, ¿quién es?
Después de hablar su nombre, el anciano dijo: - Pero yo ni siquiera complete la primaria ... El profesor, al ver que entre ellos no se podía tener una larga conversación, sugirió un juego para pasar el tiempo:

Voy a hacer una pregunta y usted hacerme una pregunta.
¿Quién errar paga un dólar al otro.
Ah, no es justo - dijo el viejo-.
- Como tengo poco conocimiento, si me equivoco voy a pagar un dólar.
Pero usted, que tiene mucho conocimiento, si errar, entonces usted me paga diez dólares.

El anciano pidió para hacer la primera pregunta:
- ¿Qué es, que tiene diez metros de largo, pesa diez quilos, puede llevar a diez personas y da la vuelta al mundo en diez días?
El maestro pensó y pensó, pero no tenía forma de saber la respuesta.
- No lo sé - admitió.
- Entonces tiene que pagar los diez dólares - dijo el anciano y extendió la mano.

El maestro pago, y dándose cuenta que el viejo era listo, dijo:
- Ahora es mi turno, de hacer la pregunta, devuelvo la misma pregunta a ti:

¿Qué es esto que me preguntaste?
- No lo sé - respondió el anciano, extendiendo la mano, dijo:
 - Aquí está tu dólar.

Lo que cuenta no es la cantidad de conocimiento que se tiene, pero lo que puede hacer con el poco conocimiento que tenemos la oportunidad de recibir.

miércoles, 24 de abril de 2013

DOMINA TU ENOJO



Una vez hubo una chica que gano un juguete en su cumpleaños.
A la mañana siguiente, una amiga fue a su casa para hacerle compañía y jugar con ella.

Pero la chica no podía quedarse con su amiga, porque tenía que salir con su mamá.
La amiga le preguntó a la chica se podría quedar jugando con su nuevo juguete.
A  la niña no le pareció bien la idea, pero ante la insistencia de su madre, ella estuvo de acuerdo.

Cuando regresó a casa, la amiguita ya no estaba allí:
había dejado el juguete fuera de la caja, todos dispersos y rotos.


La niña se puso muy enojada y quería ir a la casa de su amiga para pelear con ella. Pero la madre le dijo:
- ¿Recuerdas aquella vez que un coche tiró barro en sus zapatos?
Cuando llegaste a la casa quería limpiar la suciedad, pero su abuela no dejo.
 Dijo que primero debe dejar el barro secar. Entonces sería más fácil de limpiar.

Con la ira es la misma cosa. Deja la ira que se seque, luego se vuelve mucho más fácil resolver todo.

Más tarde, el timbre sonó: era su amiga, traía un juguete nuevo.
Dijo que no había sido su culpa, pero un niño celoso de que por maldad, había roto el juguete cuando jugaba con él en el jardín.
Y la niña dijo:
- No me duele, mi cólera se ha secado!

Las discusiones diarias pueden hacer con que las personas tengan sentimientos de ira.

Mantenga sus impulsos, permita que el barro seque para después limpiar-lo.


Así usted no corre el riesgo de cometer injusticias

El que fácilmente se enoja hará locuras;
Y el hombre perverso será aborrecido.
Proverbios 14:17

No te apresures en tu espíritu a enojarte; porque el enojo reposa en el seno de los necios.
Eclesiastés 7:9

 

miércoles, 17 de abril de 2013

¿PARA QUÉ SE COMPARAR?



Un día, un samurai, un guerrero que estaba muy orgulloso, fue a un maestro zen.

A pesar de que era muy famoso, cuando miro para su maestro, delante de su belleza y encanto en aquel momento, el samurai de repente se sintió inferior.

Entonces el maestro dijo: - ¿Por qué me siento inferior?
Sí en un momento atrás todo estaba bien.
Cuando llegué aquí, de repente me sentí inferior, y nunca había sentido esto antes.

Me enfrenté a la muerte muchas veces, pero nunca había experimentado miedo.

¿Por qué siento miedo ahora?
El maestro dijo: - Espera. Cuando todo el mundo se ha ido, te voy a contestar.

A lo largo del día, la gente vino a ver al maestro, y el samurai se estaba poniendo cada vez más cansado de esperar.
Al atardecer, cuando la habitación estaba vacía, el samurai volvió a preguntar:
- Ahora me puedes contestar por qué me siento inferior?

El maestro lo llevó afuera.
 Era una noche de luna llena, la luna acababa de salir en la parte superior.
Él dijo: - Mira estos dos árboles, el árbol alto y el pequeño árbol a su lado.
Durante años, los dos estaban juntos cerca de mi ventana y nunca hubo problemas entre ellos.

El árbol más pequeño nunca pregunto al árbol más grande: "¿Por qué me siento inferior a usted?"

Este árbol es pequeño y eso es genial, esa es la realidad, yo nunca escuché ningún susurro al respecto.
El samurai argumentó: - Esto se debe a que no se puede comparar.

Y el maestro respondió: - Entonces no precisa preguntar más.
Usted ya sabe la respuesta.

Cuando no se pueden comparar, toda inferioridad y superioridad desaparece.

Tú eres lo que eres.


Un pequeño arbusto o un árbol grande alto, no importa, sea tú mismo.
Basta con mirar a tu alrededor. Todo lo que necesitas y todo encaja.
Se trata de una unidad orgánica: nadie es más alto o más bajo, nadie es superior o inferior.
Cada uno es incomparablemente único.


Usted es necesario y basta
 En la naturaleza, el tamaño no hace ninguna diferencia. Todo es expresión de vida.

Piense en esta historia, pues somos hijos de Dios y quedamos nos comparando con los incrédulos, eso no nos hace bien.

El Salmista dijo una vez:
Salmo 73
Ciertamente es bueno Dios para con Israel,
Para con los limpios de corazón.
2 En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies;
Por poco resbalaron mis pasos.
3 Porque tuve envidia de los arrogantes,
Viendo la prosperidad de los impíos.
 

Vive tu vida sin mirar para la vida de los demás.
De lo mejor a Dios, y Él te honrara.

 

viernes, 22 de marzo de 2013

LA SINCERIDAD DE ZAQUEO



Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa. Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso. Al ver esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado a posar con un hombre pecador. Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado. Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham. Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. Lucas 19:5-10

 

Jesús vino salvar a los perdidos.


Cuando Jesús vio la fe de Zaqueo, de pronto lo recibió.


La mayor razón por el nombre de Jesús ser avergonzado, son los religiosos.
Cuando Jesús quiso salvar Zaqueo, ellos murmuraran.
El religioso siempre critica, nada está bien para el, pues sus ojos son malos.

Jesús no se importó.

Quien es de Dios, piensa igual al Señor Jesús, lo que importa es agradar a Dios.

Y lo más fuerte.
Hubo salvación.

 

Por un solo motivo, la sinceridad de Zaqueo.


Jesús no necesito decir nada, Zaqueo solo tomo la decisión de abandonar el pecado y empezar una vida nueva.

Cuando la persona busca a Dios con sinceridad, no es necesario obligarla a hacer las cosas, ella sabe lo que debe hacer y lo hace de todo corazón, para su Señor y salvador.

jueves, 7 de febrero de 2013

ASUMA SU FE



Habiendo entrado Jesús en Jericó, iba pasando por la ciudad. Y sucedió que un varón llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, y rico, procuraba ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de estatura. Y corriendo delante, subió a un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí.  Lucas 19:1-4

 

Uno de los mayores problemas entre los cristianos en los días de hoy, es que hay muchos tibios.
Que no asumen su Fe.


Zaqueo era rico, conocido en la ciudad, pues era el mero mero de los cobradores de impuestos.
Y fue humilde para subir a un árbol para querer conocer al Señor Jesús.

No se preocupó que la gente iba a pensar, decir, juzgar y etc.


Muchos no se convierten por esta razón, pues no asumen la Fe verdadera, queriendo agradar a todos.
Están con un pié en la iglesia y otro en el mundo.


Piensan, se digo que voy a la iglesia, que doy mis diezmos, que ya no tomo más, que aprendí a perdonar, que ya no voy más a los bailes.
Que mis amigos, van pensar, que mi familia va hablar, van a burlar de mí, etc.


Y con ese pensamiento, hay muchos dentro de la iglesia, viviendo una vida insípida, que son motivo de vergüenza al evangelio.

¿Quiere un consejo?
Tome una decisión, sea humilde y sincero como Zaqueo, deja de ser un cristiano a medias, tibio, pues…
Jesús Dijo:  Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Apocalipsis 3:16

Dios esta buscando cristianos auténticos, verdaderos.


¡ASUMA SU FE!

 

Próximo post, voy a seguir hablando esta historia de Zaqueo.

 

miércoles, 26 de diciembre de 2012

¿PODEMOS PAGAR NUESTRO SEÑOR?



¿Qué pagaré al Señor, Por todos sus beneficios para conmigo? SALMO 116:12

Medite en estas pocas palabras.
Será que podemos pagar, todo que nuestro Dios, Hizo, está haciendo y hará por nosotros.

¡Por supuesto, que no!


A veces somos mezquinos, cuando dejamos de oir la voz de Dios, para obedecer nuestros propios deseos.
Y aun pensamos, que lo que estamos haciendo para Dios, es mucho.


Por más que hagamos para Dios, nunca vamos a pagar, lo que El hizo por nosotros.

Piense en esto
Y entregue-se de cuerpo, alma y espíritu para nuestro Señor Jesús.

 

jueves, 20 de diciembre de 2012

EL ÁGUILA Y LA GALLINA



Era una vez un campesino que fue al bosque cercano a atrapar algún pájaro con el fin de tenerlo cautivo en su casa.

Consiguió atrapar un aguilucho.

Lo colocó en el gallinero junto a las gallinas.

Creció como una gallina.


Después de cinco años, ese hombre recibió en su casa la visita de un naturalista.

Al pasar por el jardín, dice el naturalista:

“Ese pájaro que está ahí, no es una gallina. Es un águila.”


“De hecho”, dijo el hombre. “Es un águila.

Pero yo la crie como gallina.

Ya no es un águila. Es una gallina como las otras.


“No, respondió el naturalista”. Ella es y será siempre un águila.

Pues tiene el corazón de un águila.

Este corazón la hará un día volar a las alturas”.
“No, insistió el campesino.

Ya se volvió gallina y jamás volará como águila”.


Entonces, decidieron, hacer una prueba.

El naturalista tomó al águila, la elevó muy alto y, desafiándola, dijo:

“Ya que de hecho eres un águila, ya que tú perteneces al cielo y no a la tierra, entonces, abre tusa alas y vuela!”
El águila se quedó, fija sobre el brazo extendido del naturalista.

Miraba distraídamente a su alrededor. Vio a las gallinas allá abajo, comiendo granos. Y saltó junto a ellas.


El campesino comentó. “Yo lo dije, ella se transformó en una simple gallina”.


“No”, insistió de nuevo el naturalista, “Es un águila”.

Y un águila, siempre será un águila.

Vamos a experimentar nuevamente mañana.


Al día siguiente, al naturalista subió con el águila al techo de la casa. Le susurró: “Águila, ya que tú eres un águila, abre tus alas y vuela!”.
Pero cuando el águila vio allá abajo a las gallinas picoteando el suelo, saltó y fue a parar junto a ellas.


El campesino sonrió y volvió a la carga: “Ya le había dicho, se volvió gallina”.


“No”, respondió firmemente el naturalista.

“Es águila y poseerá siempre un corazón de águila.

Vamos a experimentar por última vez.

Mañana la haré volar”.


Al día siguiente, el naturalista y el campesino se levantaron muy temprano.

Tomaron el águila, la llevaron hasta lo alto de una montaña. El sol estaba saliendo y doraba los picos de las montañas.
El naturalista levantó el águila hacia lo alto y le ordenó: “Águila, ya que tú eres un águila, ya que tu perteneces al cielo y no a la tierra, abre tus alas y vuela”.


El águila miró alrededor. Temblaba, como si experimentara su nueva vida, pero no voló.

Entonces, el naturalista la agarró firmemente en dirección al sol, de suerte que sus ojos se pudiesen llenar de claridad y conseguir las dimensiones del vasto horizonte.
Fue cuando ella abrió sus potentes alas. Se irguió soberana sobre sí misma. Y comenzó a volar a volar hacia lo alto y a volar cada vez más a las alturas. Voló. Y nunca más volvió.

 

Podemos extraer al menos dos lecciones de esta historia:

Primera lección: Fuimos creados a imagen y semejanza de Dios Todopoderoso,  aunque existan personas que quieran que vengamos a pensar como gallinas, sepa somos águilas, abra sus alas (use su FE) y vuele bien alto.

 
Segunda lección: No importa lo que muchos digan que no va superar sus obstáculos, siempre habrá gente que estará a su lado y dispuestos a ayudarle a llegar a las alturas, superando sus límites.